Bien, tenía mucho que no me sentía tan triste y apachurrada; la verdad es que este último semestre ha empezado bastante mal, debido a mi situación económica y familiar, aumentando con la presión de la tesina y de mi primer trabajo.
Realmente no tengo idea de qué haré al terminar, siento que no sé nada y que no podría vivir de biomédico porque me aburro mucho. He intentando encontrar algo que me guste y me haga feliz, bueno, no es cierto; pero he puesto más atención a las cosa que me hacen sentir bien y una de ellas son los animales, junto con el fascinante mundo de las neurociencias... a veces creo que ya es tarde para dedicarme a ello.
Tengo ganas de que alguien me diga que me dará trabajo y que será algo lindo, como estar en un restaurante de chef, cajera o mesera; tal vez ser barista, me gustan las cosas simples y que se hacen con amor.
La razón de mi queja de hoy es Campito, ayer me dijo que me ayudaría a construir un circuito y yo, al principio, le creí. Resultó ser cumpleaños de su papá y me pidió que le diera un abrazo, me negué y él se puso un poco triste, luego me dijo que iríamos muy temprano por un pastel (a eso de las 08.30) y que después me traería a la escuela para seguir ayudándome.
No sé porque fui tan ingenua y le volví a creer.
Por la noche me dijo que pusiera todo lo que necesitase para la práctica, pero me tardé tres horas con los primeros requisitos; cuando llegué a la parte en la que quería su ayuda, él ya estaba muy cansado y me dijo que fuéramos a dormir, que mañana temprano iríamos por el pastel y me ayudaría.
Me fui a dormir pensando que él debería bañarse primero para que le costara menos despertarse, así que cuando sonó el despertador, comencé a "molestarlo" para que se bañara, no me hizo caso y volvimos a dormir. Me desperté otras tres veces para decirle que debíamos irnos pero volvió a abrazarme mientras me decía que ya me levantara.
Al final, vio su reloj y ya era hora de irnos, me levanté de malas y me bañé, regresé y él me preguntó si lo esperaba o me iba; le dije que ya me tenía que ir, dijo que estaba bien, que en la escuela me veía.
Y pues... no me ha ayudado, ni lo he visto.
Ya debería tener en mente que él no cumple. No sé porque le sigo creyendo.
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