Caminé a casa con los puños cerrados, furiosa, pensando en cómo era posible que él pensara en que yo no lo quiero o que le miento; estaba más triste que enojada pero la ira funciona perfecto para ambas emociones, llegué a casa, azoté la puerta y abrí el refri de golpe, saqué el queso y tomé un cuchillo, pasé un buen rato apuñalándolo hasta que llegaron mis roomies y preferí entrar a mi cuarto... Me oculté un buen rato, hasta que me ofrecieron palomitas, hablé un poco con ellos, me vieron enojada pero no comentaron nada, comencé a hablar con Dan: me dijo que era mejor hablar bien con Cardo, que pusiera mi mente en orden y que lo entendiera, que necesitaba sanar de lo que había pasado con la nutria antes de seguir con "problemitas"...
Empecé a llorar, no pude contenerlo, todo se había juntado y gracias a las vacaciones, es por cosas como éstas que las odio; le conté a Dan sobre todo lo que sentía, lo que anhelaba, lo que me estresaba, la escuela, el mundo...
Sergio me preguntó sobre que debería decirme un novio para que no le diga: "no digas tonterías", fue una buena pregunta que nunca me había planteado, me hizo reflexionar:
No soy cursi ni melosa, no hago poemas ni dibujo corazones, no dedico canciones ni regalo dulces... ¿Cómo puedo reaccionar ante una acción que yo no estoy acostumbrada a hacer?Es extraño, me sorprende que hombres románticos sean quiénes me busquen y quieran estar conmigo (tal vez Raúl fue la excepción, pero así como están las cosas con él, yo creo que ya nada más pasará, era divertido ver como una bestia trataba de coquetearme, de igual a igual) .
Cardo me llamó, platicamos sobre lo que había pasado, le pedí disculpas por ser tan necia y por, a veces, ponerme de nena; él se disculpó por ser gruñón y exagerado, me contó algunas cosillas sobre su familia y yo le conté otras, nos calmamos y se despidió.
Lo amo.