Desde que empecé a escribir emo, me he dado cuenta de mis debilidades, de mis deseos, de las pérdidas y de que he estado muchísimo muy triste desde que me quitaron todo de tajo, pero un amigo me hizo darme cuenta de que no puedes pasarte la vida escondiéndote de lo que no quieres ver, que debes disfrutar cualquier acontecimiento que caiga sobre ti, puedes aprender de lo que sea que hagas y que nunca olvides que todo se vive una sola vez, nada es igual, aunque hay muchas oportunidades que se parecerán, deberás disfrutarlas cómo si fuera la primera vez.
Arturo en verdad me abrió los ojos y me hizo sentir mejor, aunque para eso haya tenido que sufrir antes pero las lágrimas se llevaron todos mis problemas; el viernes pasado jugamos voleibol, yo había platicado con Arturo una noche antes, así que simplemente seguí sus consejos y me liberé, me la pasé brincando, corriendo, gritando, cantando, silbando, dando vueltas de carro, bailando, mi alma era feliz.
Sudé, casi no comí, pero aún tenía energía, algo extraño en verdad, un chico me dijo:
-¿Por qué te pusiste de agresiva hoy?
Solamente respondí:
-Porque así soy- con una sonrisa de oreja a oreja.
Se me quedó viendo raro pero no le dí importancia, estaba muy contenta y satisfecha.
Por la tarde me quedé platicando en la escuela y en la noche arreglé unas cuantas cosas para ir a un parque de diversiones con mi generación.
El viaje no fue tan malo, conocí más a los chavos, son demasiado buenos, se quieren muchísimo y no son los aguados que yo pensaba, algunos superaron sus miedos con ayuda de montañas rusas y otros, como yo, aprendieron a utilizar el dinero y el tiempo sabiamente.
Al regresar, a eso de la 1am, me invitaron a un pequeño conbebio que planeaban hacer, estuvo divertido, jugamos cartas sin apostar, tomamos tequila (creo), comí muchos dulces, descubrí algunos secretos muy secretos y dormimos a las 5am.
Ahora me siento muy bien, estoy feliz de encontrarme de nuevo, quiero que esto dure mucho.