Hoy, fueron 8 meses de estar a su lado, de escucharlo y mimarlo, de enojarme con él, de no hablarle, de verlo llorar, de hacerlo reír, de confiar en él, de ayudarlo y de recibir su ayuda, de alimentarlo y de pasar hambre juntos, de caminar hasta que me duelan los pies y de no hacer nada durante más de 5 horas porque a mí no se me antojo, de recorrer museos, de ir a parques, de ver pasar gente, de contarle mis sueños, de verlo dormir...
No pensé que duraríamos tanto tiempo, es la relación más larga y estable que he tenido (aunque sí hemos tenido baches, y muy grandes pero siempre nos las arreglamos) y me gusta, me gusta él, me gusta lo que hacemos juntos, me gusta lo que siento y lo que él siente por mí.
Soy feliz
Aunque aún tengo una espínita que me dice que mi felicidad será larga pero no duradera, que probablemente mi mente y mi vida se llenen de ilusiones que nunca dejarán de ser eso, que después de mucho tiempo, algo pasará y terminará con todo; pesé a esto, espero sobrevivir.