Ya no he tenido nada de qué quejarme, gracias a Campito, pero últimamente he sentido nostalgia por todos los chicos que alguna vez quisieron algo; no sé porqué ni me siento muy feliz por recordarlos, tal vez es porque Campito es muy feliz y no se enoja conmigo, o por su forma de comportarse cuando estamos en su cuarto...
Realmente extraño esas miradas lascivas, esas manos titubeantes, el acercamiento furtivo.
Quiero regresar a la cacería.
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