martes, 11 de marzo de 2014

Ajeno

Ayer la mamá de Campito me regañó, o eso creo, no estoy segura; sólo comencé a sentirme mal mientras hablaba, me dijo que a ella no le había gustado la idea de que yo estuviera ahí y que quería que ayudara más en la casa (con eso no tuve problema) pero luego comenzó a quejarse de que no hablo y no me "involucro" con las cosas de "familai", que debería convivir más y adaptarme.

Eso realmente me molestó, y creo que me amenazó, dijo: "Y si algo no te gusta, ahí está la puerta". Naturalmente, tomé la opción de la puerta.

Le dije a Campito que ya no iría a su casa y se asustó. Comenzó a llorar y me dijo que él no quería eso, que todo iba bien, que no sabía que pasaría si las cosas cambiaban, que no quería nada malo.
Aguanté la risa todo lo que pude pero al final una sonrisa burlona se apropió de mí, pregunté si no confiaba en mí, si el haría algo "malo" o por qué le preocupaba; se limpió las lágrimas y me dijo que no quería que lo dejara, que sentía que las cosas iban a cambiar...

Creo que es demasiado "casero" para mí, extraño esas noches/días de sexo salvaje, tal vez sea eso lo que está haciendo que me desinterese a pesar de que lo quiero mucho.

Ya veremos qué pasa.

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