viernes, 22 de junio de 2012

Frío

Me estoy congelando, la garganta me duele, no he dormido bien y creo que tengo principios de colitis.

Extraño tener a alguien a mi lado todo el tiempo, alguien que me apoye y me haga reír, que me abrace cuando empiece a temblar, que me haga piojito y me diga cositas al oído...
No es que Cardo no lo haga, si no que me gustaría pasar más tiempo con él.

Ya no sé si es porque extraño a la Nutria (lo que implicaría que lo amaba "de verdá") o si simplemente requiero de mucha más atención de la que me dan...

Hace dos días me quedé con Cardo en su departamento, pensaba en irme temprano al día siguiente pero me quedé dormida y me dio flojera salir, traté de estudiar un poco pero tenía molestias en la garganta y frío, le dije a Cardo pero él se burlo de mí diciendo que le daba mucha lata, me hizo sentir muy mal y recordé que la Nutria se desvelaba cuando yo me sentía mal, decidí hacerme bolita entre las sábanas y él fue a bañarse. Compramos algunas cosas para desayunar y cada quien se preparó el desayuno, él se enojó porque le quedaron un poco desfigurados los huevos estrellados, nos sentamos a ver el Debate #Yosoy132 y luego de un rato me dormí, me desperté porque tenía mucho frío y le dije pero otra vez sólo se burló de mí, me sentí mal de nuevo, fui por mi chamarra y me acurruqué a su lado, pareció no importarle, lo observé un rato con ojos de cachorro triste pero sólo recibí una sonrisa a cambio, me dejé llevar por el sueño y me acomodé en sus piernas, seguía temblando, le pedí que fuera por la cobija pero creo que terminé trayéndola yo.

Me puse un poco de malas pero él comenzó a acariciarme la espalda, luego de un rato de jugar con mis carnes volteó a verme y me dijo que tenía ganas... me reí (vaya cinismo el de este hombre), volvió a acomodarse como estaba y siguió jugando; me dejé llevar por la sensación, era bastante buena y luego de un rato le salté encima.

Fuimos a su cuarto y estuvimos un buen rato revolcándonos, todo terminó pero yo seguía con frío y mejor me puse a estudiar, regresamos al sillón y me quedé dormida. Desperté, la garganta me ardía, estaba temblando y Cardo seguía mirando a la computadora, me alejé de él mientras sobaba mi pobre tráquea.

Él volteó a verme extrañado,me preguntó: ¿Qué pasa?- Me dieron ganas de darle un golpe, le contesté feamente que me dolía todo porque estaba encabronadísima y me alejé de él.
Me dijo que yo debía de haberme acercado a él para que me abrazara y poco después se enojó porque yo estaba de mal humor, me dijo que de un rato a otro todo podía estar bien conmigo y al siguiente todo podía estar mal.

Me dolió, me dolió bastante y luego recordé a la Nutria: siempre estaba ahí para mí si yo tenía algún problema, me ayudaba y me mimaba, a pesar de que siempre terminábamos peleando, pero nunca me dejo sola sufriendo...

Extraño ese amor paternal.

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