lunes, 11 de junio de 2012

Confesión

El jueves pasado estuve hablando con Raúl, últimamente me ha seguido mucho y siempre que puede se la pasa conmigo, sé que le gusto pero no esperaba ningún otro tipo de confesión; por msn me dijo que quería hablar conmigo, que estaba un poco desesperado y tenía miedo, pensé que sería algo de la escuela o alguna otra cosa simple pero me pidió pasar un rato conmigo el viernes para explicarme bien su situación.

Me acompañó al centro a comprar una playera y una botella de aerosol para la marcha AntiPeñaNieto, estuvimos tonteando como siempre, hablando de cosas bobas y sin sentido, cuando estábamos regresando a la escuela (habíamos pasado cerca de 3 horas juntos) me di cuenta de que él no había mencionado nada de lo que quería hablar, pensé que tal vez otro día que estuviera más animado y que si le preguntaba se sentiría presionado; me dijo que se quedaría conmigo un rato más.

Yo iría a entregar el aerosol al comité de la escuela para ver la organización de la marcha y pensé que él esperaría unos 10 minutos afuera y luego me anunciaría su partida, pero no fue así.
Decidió entrar a ver que ofrecían y se encontró con algunos conocidos, se quedó sentado en la parte de atrás del salón, en silencio.

Empezaron las propuestas, algunos eran nuevos y la conversación (que se volvió debate) giró en torno a cosas que se supone ya se habían tratado, perdimos bastante tiempo en eso; Raúl comenzó a acercase a mí poco a poco, lo raro fue que yo también comencé a irme a las bancas de atrás.
Cardo me llamaba o yo le hablaba de tanto en tanto y le decía todo lo que pasaba, omitiendo a Raúl, por supuesto.

Luego de 3 horas de discusión infructíferas, Raúl se sentó a mi lado y me dijo que por favor nos fuésemos, le respondí diciendo que él podría haber volado desde hace un buen rato, me miró y me dijo: "Sabes perfectamente bien porqué estoy aquí..."
Le dije que quería ver que pasaba con la organización y que me esperara un poco más, unos 10 min más tarde se me acercó y me regaló un cuarzo verde, me dijo que lo conservara (creo que lo perdí hace dos días).

La junta se terminó y me dijo que tenía muchísima hambre y que fuéramos a comer, yo accedí (tenía el estómago completamente revuelto), como no traía dinero, le dije que me acompañara a casa y que de ahí nos iríamos a donde él quisiera.

Íbamos caminando cuando empezó a hablarme en serio:
dijo que tenía miedo de que lo que pudiera decir o hacer fuese a modificar lo que podría pasar, le dije que así se hacían las cosas, que todo en la vida era bastante simple y que no había mucho que pudiera hacer si temía cambiar la realidad, volteó a verme y respondió que no era taaan simple; que yo lo veía muy simple porque no era él...

Divagó un poco con eso de las simplicidades y sus problemas hasta que le pregunté directamente a que se refería, me miró de forma extraña (bastante salvaje) y me soltó: "ya lo sabes, eres quién más lo sabe". Supuse que hablaba de su atracción hacía mí, así que le pregunté cuál era el problema con eso, digo, si yo ya lo sabía, ¿qué más había que temer?

Su voz se hizo un poco más suave y empezó a tartamudear, se veía nervioso pero me lo dijo de forma sutil:

"Yo sé que lo sabes, pero lo que me molesta es no poder decírtelo"
Me sacó de onda, se suponía que ya me lo había dicho, que mirarme lo hacía blandito, que ponía ojos de borrego cuando pensaba en mí, que hablar conmigo lo hacía feliz, que le gustaba verme sonreír...
¿Había otra confesión?

Comencé a preocuparme pero al mismo tiempo sonreía, me agradaba la idea de que hubiese más aunque me sentía un poco culpable por no poder corresponderle.

Se armó de valor y lo soltó poco a poco (fue extraño):
"Yo... yo... te quiero"
Mis ojos se abrieron bastante, al menos por un microsegundo, me costaba trabajo entender ese sentimiento, no entendía bien como podía hacer una confesión tan grande (esas palabras implican mucho para mí) con lo poco que habíamos convivido, hasta que siguió hablando:
"Te quiero... y te quiero mucho, te quiero tanto como para comprender que eres feliz y que si a mí no me toca eso, está bien, sólo quiero que lo sepas"

La verdad, es la confesión más intensa que me han hecho y es la que más me ha movido: Rául se ha tomado el tiempo de conocerme, de estar conmigo en la escuela, de hacerme reír, de espantarme, de verme de malas y un poco depre, y la única vez en que ha "fallado" fue cuando me besó; lamentablemente, él es bastante valemadres y flojo, lo cual le quita todo lo bueno que yo pudiera ver.

Seguimos hablando de eso, pero la verdad no recuerdo bien como fue, llegué a casa y él dijo que me esperaría, tomé rápido el dinero y dejé mis cosas, lo dejé esperando un rato porque perdí las llaves pero cuando salí, ahí estaba, pensativo.

Comenzamos a bajar hacia la avenida y él siguió diciéndome cosas, no alcance a escucharlo bien pero entendí algo como: "si no quieres que te diga, no sé, cuchurrumina, o que te señale y diga 'esa es mi novia', o que todos sepan que somos pareja, está bien, sólo quiero que lo tomes en cuenta"

Le dije que yo soy una pésima novia y que la verdad no considero que nadie me merezca como pareja, no me dejó continuar, me dijo que yo era una mujer muy atractiva físicamente, yo me reí, me volteó a ver de forma graciosa, parecía estar enojado y me calló diciendo que era cierto, al menos para él, le sonreí.

Sé que ésta clase de cosas no es buena, ni para mí, ni para Raúl y mucho menos para Cardo, temo estar envuelta en algo muy grave: Raúl no me conviene y yo no soy de compromisos como Cardo.

Estoy confundida.

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